Reportaje


Un mundo “pa” los parados

El séptimo arte se aferra al país y se hunde con él, en un año donde las ayudas del ICAA, las ventas, los espectadores y los beneficios se ven reducidos a cifras que quitan el hipo.

París dio a luz al cine el 28 de diciembre de 1895, de aquel fructífero nacimiento han transcurrido 118 inviernos, dos guerras que enfrentaron el mundo, se descubre la penicilina, nace el físico más brillante de todos los tiempos, la destrucción del muro que separaba el mundo en dos, nos recuperamos de una Gran depresión, dos grandes revoluciones, una guerra civil, se han parido a más de 21.881.835 bebés en nuestro país y España ha ganado un mundial.

El cine ha evolucionado en todos sus aspectos durante este siglo y su principal culpable es la tecnología. Ha llovido mucho desde el primitivo cinematógrafo mudo de los hermanos Lumiere. El siglo XXI trajo consigo el mundo digital y una experiencia nueva de vivir el cine, el film como tal. No solo ha evolucionado el lenguaje visual, ya no se concebía al cine como teatro filmado, se incorporó sonido y los directores fueron aprendiendo nuevos métodos e incorporándolos en sus películas como el movimiento de cámara, los diferentes tipos de plano o los escenarios tridimensionales.

La evolución de la sociedad también afectó mucho al crecimiento y al cambio del séptimo arte. De las diferentes formas de ver el mundo surgen las diferentes formas de llevar al cine una película. Los tres movimientos más destacados son; el impresionismo, el surrealista o el cine expresionista alemán.

Con el avance del tiempo se forman los géneros cinematográficos creados por la mano de la industrialización; el documental, el bíblico, el histórico, el de ciencia ficción y el fantástico serían los primeros en nacer en el mundo del cine.

Con más de un 50% de la población analfabeta y alrededor del 60% trabajando en el sector primario, España acoge al cine. En este ambiente tercermundista los fotógrafos y pintores sobre todo retratistas se hacen cineastas y lo artesanos intentan en sus casas fabricar sus propias cámaras. Solo unos pocos mantendrían su continuidad en el mundo del cine debido a la poca aportación económica que adquirías al trabajar de ello.

Parece ser que vivir del cine nunca fue fácil para la gente de a pie y actualmente según grandes profesionales de este mundo, casi imposible.  La crisis ha hundido nuestro país y lo raro hubiera sido que el cine no se hundiera con él. Mientras que en Francia, Reino Unido o Estados Unidos el número de espectadores permanece intacto en España ha descendido alrededor de 50 millones desde 2001 a pesar de ello el número de salas de cine ha aumentado levemente.

Como dato incoherente cabe destacar que el año pasado España consiguió la mayor recaudación de su historia con la considerable cifra de 106 millones de euros a pesar de reducir en un cinco por ciento el número de rodajes del 2011 y un quince del 2010 obteniendo un total de 163 films frente a los 199 del año pasado o los 220 de hace dos.

Esta hazaña del cine español se produce gracias al gran éxito de “Lo imposible”, “Tengo ganas de ti” y “Las aventuras de Tadeo Jones” que han superado el millón de espectadores.

Si bien la crisis ha afectado de forma notoria el público que compra entradas para ir al cine la gente sigue respondiendo frente a grandes películas. Lo que no podemos evitar es seleccionar qué películas vemos pagando y cuales vemos gratis. Internet ha afectado mucho al mercado de productos audiovisuales pero en especial medida al mundo de las películas. En los tiempos que corren donde la tecnología es inmediata y una película de estreno tarda pocas horas en estar en la red es verdaderamente complicado poder controlar la piratería y lo que es peor, no caer en la tentación de cometerla.

Solo en estos dos último años como consecuencia a la descarga libre de películas por internet en Palma se ha reducido de 150 establecimientos a los 30 que se encuentran actualmente. Los trabajadores del sector tienen la esperanza de que con la Ley Sinde esto mejore.

Propuesta en Mayo del 2009 la Ley Sinde, apartado de la ley de economía sostenible llamado “Disposición Final Segunda” es un método para enfrentar la crisis que atraviesa España actualmente.

Su objetivo es modificar tres leyes (La Ley de Servicios de la Sociedad de la Información, La Ley de Propiedad Intelectual, Ley Reguladora de la Jurisdicción Contencioso-Administrativa) con la finalidad de permitir que un grupo de personas dependientes del Ministerio de Cultura tenga la potestad de cerrar páginas web que debido a su criterio, vulnere los derechos de propiedad intelectual.

Según las estadísticas bajar a alquilar una película al videoclub es una costumbre que se está perdiendo. En los últimos años la compra y venta de videos está perdiendo terreno debido a las miles de posibilidades que ofrece Internet.

Para los trabajadores del sector Internet y el clima son los problemas que se deben combatir para conseguir mantener con vida este sector puesto que a pesar de la crisis el alquiler de un film no sale caro.
La única ventaja que los propietarios de estos establecimientos poseen frente a Internet es la calidad del DVD debido a que su imagen y  sonido no es comparable.

Convencer a una sociedad inconformista y caprichosa de que la calidad y el precio es mejor que lo que ofrece Internet es su lucha diaria.

Si en algo coincidimos las personas con cierto sentido común es en que las descargas no deberían ser gratis a pesar de que esto nos perjudique como consumidores. Lo único que conseguimos con ello es perjudicar el mundo del cine y provocar que prime la cantidad a la calidad de los productos.

Como bien dijo Jose Luis Cuerda en su día “el aprecio que se tiene en España por el trabajo intelectual es cero”. Los tópicos sobre el cine español, ese cine de “tetas y guerra civil están unidos a una escuela intelectual muy arraigada.

La cultura cinematográfica es seguramente en el mejor de los casos secundaria, un lujo, algo que no podemos permitirnos todos los días. La crisis económica ha restringido la importancia de aquello que se mida en puntos básicos y debido a como está el país es lógico que ciudadanía no la considere como tal.

Si algo tienen claro nuestros políticos es no aportar un solo euro a lo que a priori no sea rentable por ello la cultura cinematográfica es un campo perfecto en el que poder recortar. Debemos concienciarnos de la importancia que tiene y ha tenido el cine en la sociedad, de su capacidad comunicativa y su enorme valor como medio de expresión social. Debemos asimilar que en una sociedad avanzada, el séptimo arte es una necesidad básica.

En nuestro cine existe un pequeño grupo de directores que todos recordamos que no tienen problemas en financiar sus proyectos debido a su proyección internacional. Luego encontramos la oleada de nuevos directores que se ven obligados a agudizar su ingenio para realizar una cinta comercial de bajo presupuesto que se sostiene gracias al ingenio y a la creatividad de la mente de estos jóvenes y ya adultos profesionales.

Solo hay algo que une a todas estas propuestas novedosas que luchan contra los recortes y las necesidades financieras y es que todos ellos han sabido ver la potencialidad de Internet dentro de un mundo que percibe a la red como una amenaza. Internet puede llegar a ofrecer alternativas de negocio a un modelo que parece caduco en todos los sentidos. Aunque no podemos dejar de seguir reivindicando políticas culturales que fomenten el mundo cinematográfico respondiendo a las necesidades de la sociedad y apoyando a nuevos trabajadores en el arte.

Si de algo puede alegrarse el cine español en estos tiempos que corren, es en las nuevas estadísticas de recaudaciones que hemos tenido en el comienzo del año 2013. Nuestro cine ha crecido un 37% en el primer trimestre de este nuevo año.

A pesar de que las recaudaciones en las salas de cine de España dejen un regusto muy amargo, es una cifra positiva a nivel de cine de producción española.

En sus tres primeros meses las salas de nuestros cines han vendido un total de 19,5 millones de entradas lo que supone un 7% por ciento menos que el año pasado según indica el boletín informativo de este año. En recaudación la cifra no asciende de 135 millones de euros lo que también supondría una bajada del 2.6%.

Cabe destacar que mientras el cine norteamericano venía de conseguir en 2012 su record en ventas, España venía del más absoluto de los desastres.

Este año el cine español se ha comportado un tanto extraña puesto que ha habido menos estrenos respecto al año pasado pero se han obtenido mayores recaudaciones, mayor número de entradas vendidas y más éxitos en un año.

Hay que tener en cuenta la subida del 21% del IVA pues las entradas han subido en un 6,1% y esto ha supuesto un espectacular crecimiento del 46% en las recaudaciones. Siempre quedará la duda si a precios inferiores hubiera aumentado el número de espectadores y por consiguiente el de las recaudaciones.

En casos generales, las cifras no son nada optimistas. Ningún estreno superó los 3 millones de euros y tan solo dos films han superado los 10 millones en todo lo que llevamos de año (Django Desencadenado y Los Croods). Lo visto hasta ahora indica que los productos maduros son los que arrastran a los fieles cineastas a entrar en las salas.

Espero que como español y amante del cine, España  sepa renacer de esta crisis y con ello empuje al cine a resurgir de sus cenizas, porque el cine es necesario. Dicen que la vida no se mide por el tiempo que permanece latiendo el corazón sino por la cantidad de grandes momentos en los que este late. Debemos concienciarnos de lo importante que este medio de comunicación es para la sociedad. En este mundo en el que priva la rapidez debemos ser precavidos y respetar la propiedad intelectual pues es esta la que enriquece nuestra cultura, nuestro país.

Debemos impedir que la frase “En el cine, si no trabajas a años vista, vas al paro” siga resonando con tanta fuerza en nuestro cine.

Rodrigo Jiménez











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