Artículo


Rafael Azcona Por Rodrigo Jiménez

“Ni velatorio, ni funeral, ni entierro, ni luto, te has muerto y ya está” dijo un día el célebre Rafael Azcona, uno de los mejores guionistas de nuestro cine.

Azcona nació en Logroño, el 24 de octubre de 1926 y falleció en Madrid, el 24 de marzo de 2008. Cuando su cuerpo quiso dejar este mundo tenía la edad de 81 años, enfermar de cáncer de pulmón le llevaría a perder la batalla por la vida.

Desde niño crítico de la vida triste y opresiva que le rodeaba, se escribía cartas a sí mismo para huir. Maestro de la ironía, célebre escritor y transcriptor, gran lector, amante de la clandestinidad alejado del mundanal ruido de los medios, poeta, humorista, guionista, todo eso, más una gran persona, era Rafael Azcona.

Quiso ser cocinero o torero pero su amor por la literatura desde su adolescencia le empujó a ser escritor, concretamente guionista aunque también podemos encontrar en su biblioteca creativa géneros como la novela o el teatro.

Los trabajos que a lo largo de su vida ha cultivado con sus manos son de lo más pintoresco; desde contable en una vieja fábrica de carbón hasta fontanero en pensiones de mala muerte. Tanto las penurias como las experiencias novedosas que sufrió en sus primeros años en Madrid se convertirán en todo un manantial de inspiración para sus futuras obras. De este Madrid reprimido, autoritario donde invade  el auto conformismo de una sociedad que no lucha, sacará Azcona sus más famosos relatos y personajes.

En un ámbito más personal la variedad de su lista de amistades tanto a nivel físico, económico como ideológico nos aporta la visión de un hombre desinteresado, con un pensamiento muy evolucionado para un hombre de su época, donde los extremistas inundaban la sociedad.

Adentrándonos en su carrera laboral destacar que comenzó a embolsar por sus dotes de escritor en torno al año cincuenta y dos cuando entró a trabajar para la revista “La Codorniz” de la mano de su gran amigo y dibujante Antonio Mingote. Tendrán que pasar alrededor de siete años más para que el mundo del cine finalice su espera y le dé la bienvenida junto a Marco Ferreri, uno de los directores a los que estuvo unido largo tiempo.(El pisito, 1958; El cochecito, 1960; Una historia moderna, 1960; L´ape Regina, 1963; Se acabó el negocio, 1964).

A través de sus guiones con los que ha cautivado a miles de espectadores, llevó a la gran pantalla más de ochenta películas. Su década de mayor producción sería los 60 donde sus trabajos filmados era parejo al número de censurados debido a la opresión y falta de libertad de la época.

En su lista de premios destacan los cuatro Goya al mejor guión por; ¡Ay Carmela!, Belle Epoque, Tirano Banderas y Los girasoles ciegos. También recibió el Premio Nacional de Cinematografía y la Medalla de oro de las Bellas Artes.



No hay comentarios:

Publicar un comentario